El nombre Lucifer aparece en la Biblia una sola vez, en Isaías 14:12, mientras que el termino Satanas se encuentra 49 veces. Sin embargo, Lucifer no era el nombre del rey de Babilonia, sino que Isaias uso el nombre para establecer las coincidencias entre ambos personajes. Esto es facil constatarlo haciendo una corcondancia simple. Por ejemplo, mientras que en Isaias se explica que Lucifer “cayo del cielo”, en el Nuevo Testamento Jesucristo les relata a sus discipulos que fue testigo de esa caida: “Yo vi a Satanas caer del cielo como un rayo” (Lucas 10:18). Otras concordancias apuntan tambien a esta ratificacion de ambos apelativos aplicados al mismo personaje.
Una vez establecido que ambos nombres se aplican a la misma persona falta unicamente establecer la razon. Para ello se deben estudiar las referencias correspondientes, con las cuales se descubre lo siguiente:
Primero, todos los hijos de Dios han existido con El en el principio (Efesios 1:3-4), como hijos espirituales (cf. Hebreos 12:9, Jeremias 1:5), y se señalo un plan para su crecimiento (Hechos 17:), el cual involucraba el venir a la tierra y pasar por experiencias en las que pudiese ejercer la libertad de escoger (Hechos 17:26; Dt. 32:8). Sabido que cometeriamos errores se necesito de un Salvador, el cual fue escogido desde el principio, es decir, antes de la Creacion de la tierra (Apocalipsis 13:8). Lucifer (cuyo nombre significa “hijo de la mañana”) era uno de los hijos de Dios (ver Job 1:6) y tenia una posicion elevada delante de El, pero se dejo llevar a la soberbia y provoco una guerra en los cielos, en la cual el, junto con sus seguidores, resulto vencido (Lucas 10:18). Sus seguidores eran tantos como “la tercera parte de las estrellas del cielo” (ver Apocalipsis 12:4, 7-9), es decir, la tercera parte de los hijos de Dios (con frecuencia los hijos de Dios se simbolizan en las escrituras como estrellas, vease Job 38:7 y Apocalipsis 1:20), y fueron derrotados y echados a tierra. Despues de dicha caida Lucifer fue siempre mejor conocido como Satanas, es decir “el engañador”. Fue este mismo personaje quien engaño a Eva, produciendo la caida del hombre que trajo la mortalidad sobre la tierra.
El proposito de Lucifer al combatir a Dios no era nada menos que suplantarlo y levantarse sobre Su trono, guiado por una soberbia impresionante. Ese es el valor del pasaje de Isaias, que explica ese proposito, el ser, sin mas ni mas, “semejante al Altisimo” y gobernar en el trono mismo de Dios sobre “las estrellas” (nuevamente el mismo simbolo, vease Isaias 14:12-15). Dado que no pudo conseguir esa victoria se declaro enemigo de Dios y desde entonces le combate alejando a las almas de El por medio de la distraccion y la desobediencia, tan eficaz la una como la otra al impedirles ejercer la fe. Jesucristo vino a fin de que el hombre pudiera ser perdonado de sus pecados por medio de un sacrificio vicario (1 Pedro 3:18), lo cual salvaria al hombre al ayudarle a ser puro nuevamente para entrar en la presencia de Dios, con la sola condicion de la fe y del arrepentimiento, un cambio de vida acorde a la fe. Lucifer procura que el hombre olvide y no tome en serio este hecho (que no le de la suficiente importancia como para ejercer fe), con lo cual gana poder sobre el hombre al alejarle de Dios (Juan 8:43).
Al final, el hombre recibira su recompensa de quien haya decidido seguir, y habra una resurreccion para todos (1 Corintios 15:22), la cual es una salvacion temporal (Hebreos 2:14). Quienes hayan decidido seguir a Dios recibiran una resurreccion de vida, mientras que los que no le hayan seguido (que es lo mismo en el fondo que seguir a Satanas) recibiran una resurreccion de condenacion (Juan 5:28-29). De esta manera, sobre algunos, Satanas no solo disfrutara la victoria de haber robado almas a la gloria del Padre, sino que tambien tendra poder sobre una porcion de estas almas (Juan 8:44). Esto justifica su objetivo y su irritacion permanente. Se trata no de un personaje monstruoso fisicamente (como se vio establecido por la profusa imagineria medieval) sino de un ser espiritual (Efesios 2:2) con un objetivo bien determinado y una causa, sutil y profundamente diestro, paciente y dotado de conocimiento y de poder.
Lucifer, habiendo caido y habiendose alejado de la luz, es la representacion de la oscuridad (2 Pedro 2:4, Judas 1:13). Pero donde se encuentra la luz, la obscuridad no existe, porque la oscuridad es solo la ausencia de la luz. Las escrituras enseñan que la fe y el amor perfecto desechan todo temor, y que mediante la fe en Cristo y el seguimiento de sus enseñanzas se puede obtener la virtud para vencer por absoluto al adversario (Romanos 16:20).
No hay comentarios:
Publicar un comentario