En la anterior empresa en la que trabaje tenían un pizarrón donde solían poner una frase al día. El primer día que entré a trabajar entré al cuarto y me impactó la frase que pusieron en el pizarrón, directamente enfrente de mí. Decía: "Hay dos universos: las razones y los resultados. Las razones no cuentan".
Me fascina ser miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días porque su filosofía se basa en los resultados más que en ninguna otra cosa. El conocimiento es secundario, se convierte en un medio y no en un fin. La religión no es subjetiva. La gente o es felíz o no es felíz. Sin importar cuán sincera sea en sus creencias, los resultados le dicen si estas creencias y conocimientos le están conduciendo o no a la felicidad. Puede sentirse bien por un tiempo, puede creer que es felíz, pero cualquiera se dará cuenta si lo es o no sencillamente por los resultados que obtiene, sobre todo en su propio carácter y en su vida familiar, donde disimular es más difícil.
Personalmente, no creo en una felicidad a medias. Es más, creo que si uno no aprende a ser felíz en esta vida por encima de sus circunstancias entonces tampoco podrá serlo en la venidera. La felicidad es un resultado que no depende en sí de nuestras circunstancias, sino de nuestra obediencia a la ley que conduce a la felicidad. Con frecuencia, el control de nuestras circunstancias se adquiere después de que aprendemos a controlar nuestra felicidad.
"Y cuando recibimos una bendición de Dios, es porque se obedece aquella ley sobre la cual se basa" (DyC 130:21-22).
Así de simple. O como lo expresó Newton: "a toda acción corresponde una reacción". Es así como se produce el verdadero cambio en nuestras vidas.
El problema es cuando confundimos la relación entre causa y efecto. Cada mandamiento que se nos da es un "principio con promesa" y a menos que identifiquemos cuáles son los resultados que dependen de cada uno de ellos, bien podríamos estarlos obedeciendo al azar y luego estarnos preguntando por qué no somos felices y por qué no estamos recibiendo los resultados que esperamos que se produzcan en nuestras vidas.
Una forma sencilla de identificar esta relación causa y efecto es estudiar por separado cada mandamiento y sus consecuencias. Ese tipo de estudio no es nuevo: Dale Carnegie, un conocido motivador, proponía que cuando estuviéramos preocupados por tener que tomar una decisión, nos ocupáramos vaciando sobre papel el motivo de nuestra preocupación y analizando las posibles consecuencias de nuestras alternativas. Una hermana desarrolló una metodología similar durante su noche de hogar, aplicada al estudio de un principio del evangelio:
"Nuestros cuatro hijos estaban teniendo dificultades con el ayuno y se estaba convirtiendo en algo que temían. El año pasado les presentamos esta Noche de Hogar Familiar para ayudarles a hacer del Domingo de Ayuno un momento más espiritual.
"Tomamos tres hojas de papel. A la primera la titulamos "Instrucciones", a la segunda "Resultados Positivos", y a la tercera "Resultados Negativos". Entonces leímos y discutimos escrituras relacionadas con el ayuno, citas de los líderes de la iglesia acerca del mismo y nuestras propias experiencias personales sobre el ayuno.
"Cada cosa que discutimos fue agregada a una lista. Algunas citas eran meramente instructivas y nos ayudaban a entender cómo ayunar apropiadamente y con el debido espíritu. Estas fueron agregadas a la página de "Instrucciones". Algunas hablaban de las bendiciones y promesas asociadas con el ayuno.Estas fueron agregadas a la página de "Resultados Positivos". Algunas (¡la mayoría experiencias personales!) fueron cosas que no nos gustaban acerca del ayuno. Estas las agregamos a la lista de "Resultados Negativos".
"Las listas finales realmente sorprendieron a los chicos y aún a mi esposo y a mí. La página de instrucciones estaba llena y aprendimos mucho de ella. La lista de resultados positivos se extendía hasta tres páginas. La página negativa sólo decía "Me siento hambriento", "Me pongo de mal humor" y "Me duele la cabeza". El desequilibrio visual de estas listas hizo que fuera obvio que al ayunar sacrificamos muy poco por tan grandes bendiciones. Esto ha ayudado muchísimo a nuestra familia". - Hna.. Alison Moore Smith
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Me fascina ser miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días porque su filosofía se basa en los resultados más que en ninguna otra cosa. El conocimiento es secundario, se convierte en un medio y no en un fin. La religión no es subjetiva. La gente o es felíz o no es felíz. Sin importar cuán sincera sea en sus creencias, los resultados le dicen si estas creencias y conocimientos le están conduciendo o no a la felicidad. Puede sentirse bien por un tiempo, puede creer que es felíz, pero cualquiera se dará cuenta si lo es o no sencillamente por los resultados que obtiene, sobre todo en su propio carácter y en su vida familiar, donde disimular es más difícil.
Personalmente, no creo en una felicidad a medias. Es más, creo que si uno no aprende a ser felíz en esta vida por encima de sus circunstancias entonces tampoco podrá serlo en la venidera. La felicidad es un resultado que no depende en sí de nuestras circunstancias, sino de nuestra obediencia a la ley que conduce a la felicidad. Con frecuencia, el control de nuestras circunstancias se adquiere después de que aprendemos a controlar nuestra felicidad.
"Y cuando recibimos una bendición de Dios, es porque se obedece aquella ley sobre la cual se basa" (DyC 130:21-22).
Así de simple. O como lo expresó Newton: "a toda acción corresponde una reacción". Es así como se produce el verdadero cambio en nuestras vidas.
El problema es cuando confundimos la relación entre causa y efecto. Cada mandamiento que se nos da es un "principio con promesa" y a menos que identifiquemos cuáles son los resultados que dependen de cada uno de ellos, bien podríamos estarlos obedeciendo al azar y luego estarnos preguntando por qué no somos felices y por qué no estamos recibiendo los resultados que esperamos que se produzcan en nuestras vidas.
Una forma sencilla de identificar esta relación causa y efecto es estudiar por separado cada mandamiento y sus consecuencias. Ese tipo de estudio no es nuevo: Dale Carnegie, un conocido motivador, proponía que cuando estuviéramos preocupados por tener que tomar una decisión, nos ocupáramos vaciando sobre papel el motivo de nuestra preocupación y analizando las posibles consecuencias de nuestras alternativas. Una hermana desarrolló una metodología similar durante su noche de hogar, aplicada al estudio de un principio del evangelio:
"Nuestros cuatro hijos estaban teniendo dificultades con el ayuno y se estaba convirtiendo en algo que temían. El año pasado les presentamos esta Noche de Hogar Familiar para ayudarles a hacer del Domingo de Ayuno un momento más espiritual.
"Tomamos tres hojas de papel. A la primera la titulamos "Instrucciones", a la segunda "Resultados Positivos", y a la tercera "Resultados Negativos". Entonces leímos y discutimos escrituras relacionadas con el ayuno, citas de los líderes de la iglesia acerca del mismo y nuestras propias experiencias personales sobre el ayuno.
"Cada cosa que discutimos fue agregada a una lista. Algunas citas eran meramente instructivas y nos ayudaban a entender cómo ayunar apropiadamente y con el debido espíritu. Estas fueron agregadas a la página de "Instrucciones". Algunas hablaban de las bendiciones y promesas asociadas con el ayuno.Estas fueron agregadas a la página de "Resultados Positivos". Algunas (¡la mayoría experiencias personales!) fueron cosas que no nos gustaban acerca del ayuno. Estas las agregamos a la lista de "Resultados Negativos".
"Las listas finales realmente sorprendieron a los chicos y aún a mi esposo y a mí. La página de instrucciones estaba llena y aprendimos mucho de ella. La lista de resultados positivos se extendía hasta tres páginas. La página negativa sólo decía "Me siento hambriento", "Me pongo de mal humor" y "Me duele la cabeza". El desequilibrio visual de estas listas hizo que fuera obvio que al ayunar sacrificamos muy poco por tan grandes bendiciones. Esto ha ayudado muchísimo a nuestra familia". - Hna.. Alison Moore Smith