martes, 31 de julio de 2001

Entre causa y efecto

En la anterior empresa en la que trabaje tenían un pizarrón donde solían poner una frase al día. El primer día que entré a trabajar entré al cuarto y me impactó la frase que pusieron en el pizarrón, directamente enfrente de mí. Decía: "Hay dos universos: las razones y los resultados. Las razones no cuentan".

Me fascina ser miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días porque su filosofía se basa en los resultados más que en ninguna otra cosa. El conocimiento es secundario, se convierte en un medio y no en un fin. La religión no es subjetiva. La gente o es felíz o no es felíz. Sin importar cuán sincera sea en sus creencias, los resultados le dicen si estas creencias y conocimientos le están conduciendo o no a la felicidad. Puede sentirse bien por un tiempo, puede creer que es felíz, pero cualquiera se dará cuenta si lo es o no sencillamente por los resultados que obtiene, sobre todo en su propio carácter y en su vida familiar, donde disimular es más difícil.

Personalmente, no creo en una felicidad a medias. Es más, creo que si uno no aprende a ser felíz en esta vida por encima de sus circunstancias entonces tampoco podrá serlo en la venidera. La felicidad es un resultado que no depende en sí de nuestras circunstancias, sino de nuestra obediencia a la ley que conduce a la felicidad. Con frecuencia, el control de nuestras circunstancias se adquiere después de que aprendemos a controlar nuestra felicidad.

"Y cuando recibimos una bendición de Dios, es porque se obedece aquella ley sobre la cual se basa" (DyC 130:21-22).

Así de simple. O como lo expresó Newton: "a toda acción corresponde una reacción". Es así como se produce el verdadero cambio en nuestras vidas.

El problema es cuando confundimos la relación entre causa y efecto. Cada mandamiento que se nos da es un "principio con promesa" y a menos que identifiquemos cuáles son los resultados que dependen de cada uno de ellos, bien podríamos estarlos obedeciendo al azar y luego estarnos preguntando por qué no somos felices y por qué no estamos recibiendo los resultados que esperamos que se produzcan en nuestras vidas.

Una forma sencilla de identificar esta relación causa y efecto es estudiar por separado cada mandamiento y sus consecuencias. Ese tipo de estudio no es nuevo: Dale Carnegie, un conocido motivador, proponía que cuando estuviéramos preocupados por tener que tomar una decisión, nos ocupáramos vaciando sobre papel el motivo de nuestra preocupación y analizando las posibles consecuencias de nuestras alternativas. Una hermana desarrolló una metodología similar durante su noche de hogar, aplicada al estudio de un principio del evangelio:

"Nuestros cuatro hijos estaban teniendo dificultades con el ayuno y se estaba convirtiendo en algo que temían. El año pasado les presentamos esta Noche de Hogar Familiar para ayudarles a hacer del Domingo de Ayuno un momento más espiritual.

"Tomamos tres hojas de papel. A la primera la titulamos "Instrucciones", a la segunda "Resultados Positivos", y a la tercera "Resultados Negativos". Entonces leímos y discutimos escrituras relacionadas con el ayuno, citas de los líderes de la iglesia acerca del mismo y nuestras propias experiencias personales sobre el ayuno.

"Cada cosa que discutimos fue agregada a una lista. Algunas citas eran meramente instructivas y nos ayudaban a entender cómo ayunar apropiadamente y con el debido espíritu. Estas fueron agregadas a la página de "Instrucciones". Algunas hablaban de las bendiciones y promesas asociadas con el ayuno.Estas fueron agregadas a la página de "Resultados Positivos". Algunas (¡la mayoría experiencias personales!) fueron cosas que no nos gustaban acerca del ayuno. Estas las agregamos a la lista de "Resultados Negativos".

"Las listas finales realmente sorprendieron a los chicos y aún a mi esposo y a mí. La página de instrucciones estaba llena y aprendimos mucho de ella. La lista de resultados positivos se extendía hasta tres páginas. La página negativa sólo decía "Me siento hambriento", "Me pongo de mal humor" y "Me duele la cabeza". El desequilibrio visual de estas listas hizo que fuera obvio que al ayunar sacrificamos muy poco por tan grandes bendiciones. Esto ha ayudado muchísimo a nuestra familia". - Hna.. Alison Moore Smith
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sábado, 21 de julio de 2001

La caridad derrota la violencia

Recientemente un entrañable amigo me escribió para reprocharme el haber mostrado tanta condescendencia al escribir mi comentario sobre Timothy McVeigh. Me hizo ver que el artículo se entendía como si estuviese de parte de McVeigh. Lamento haberme expresado de tan mal modo como para haber sido entendido de esta manera, yo hablaba de no guardar rencor ni emitir juicios incriminatorios para no contaminarnos con el abominable pecado de la venganza y la violencia; por supuesto que no puedo expresar el menor apoyo hacia lo que hizo McVeigh y es por eso que junto con el artículo publiqué esta aclaración complementaria. Los comentarios en algunos foros de conversación de Yahoo me convencen de que hay numerosos miembros que ignoran cuál es la doctrina de la Iglesia sobre este asunto. Pero aún cuando la disciplina puede y debe aplicarse hemos sido instruídos a hacerlo siempre en un contexto de perdón y amor, buscando la salvación del pecador y no su condena (3 Nefi 27:27).

Es difícil perdonar, y es difícil no responder a la violencia con violencia. Sin embargo, las bienaventuranzas son tan ciertas como el día en que el Señor que las pronunció en el Sermón del Monte, y las bendiciones de la exaltación siguen aguardando sólamente a quienes por encima de todo pueden convertirse en pacificadores y establecer la paz en donde la violencia reina. Entonces pueden convertirse en dignos emisarios del Señor de los Ejércitos, el Principe de Paz.

La noticia de la muerte del presidente de Estaca Gerardo García a mano de uno de sus pacientes me hizo recordar un artículo del élder M. Russell Ballard del Quórum de los Doce. Traduzco aquí parte de un artículo de Arthur R. Basset, instructor de grupo de sumos sacerdotes de Orem, Utah, que se publicó en el Ensign de Agosto de 1994 y en el cual hace referencia al artículo del élder Ballard:

Caridad en medio de un mundo violento

"Como seguidores del Señor Jesucristo, podemos hacer algo para poner freno a los efectos de la violencia en nuestras propias vidas y hogares. Podemos evitar hacer juicios injustos acerca de otros; así evitaremos traer pesar a sus familias al esparcir opiniones desinformadas y especulación. Segundo, podemos refrenar cualquier expresión violenta en nosotros mismo y en nuestros hogares. Y tercero, podemos buscar oportunidades de aliviar el sufrimiento cuando sea posible -especialmente en los casos de aquellos cuyas vidas han sido afectadas por violaciones al sexto mandamiento ["No matarás"].

"Cuando caemos en el error de juzgar a otros, tendemos a describir al violador del sexto mandamiento como un alma perdida. El élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce, al escribir sobre el suicidio, abarcó tópicos que parecen aplicarse también a otras transgresiones del sexto mandamiento:

""Siento que juzgar el pecado no es siempre tan sencillo como algunos de nosotros parecemos creer. El Señor dijo, 'No matarás'. ¿Significa eso que todas las personas que matan serán condenadas sin importar las circunstancias? La ley civil reconoce que hay graduaciones en esta materia -desde el homicidio accidental e involuntario a la defensa propia, o al asesinato en primer grado. Siento que el Señor también reconoce diferencias en la intencionalidad y en la circunstancia" (Ensign, Oct. 1987, pp. 7–8.)

"El élder Ballard sugiere que los factores mentales, emocionales o físicos pueden jugar roles en el suicidio que no entendemos. El élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce nos dió la siguiente perspectiva:

"“Las personas sujetas a fuertes tensiones pueden perder el control de sí mismas y llegar a nublarse mentalmente hasta el punto de no ser más responsables por sus actos. Ellos no serán condenados por tomar sus propias vidas. Debe también recordarse que el juicio es del Señor" (Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, 2d ed. (Salt Lake City: Bookcraft, 1966), p. 771)

"Podría bien ser que algunas consideraciones de este tipo se apliquen a los casos de abuso físico y aborto. Nuestra responsabilidad es ser tan compasivos como sea posible en todos los casos y dejar el juicio al Señor.

"Debemos alcanzar a otros en amor de todas las maneras en que podamos hacerlo. Algunas veces nuestra respuesta puede limitarse a orar en beneficio de aquellos que sufren; a veces esta es la única manera en que podemos tomar sobre nosotros mismos la carga de otros, "llorar con los que lloran... y consolar a quienes necesiten de consuelo" (Mosíah 18:9). Pero donde sea posible, necesitamos trabajar para restaurar un sentido más alto de la vida y sus propósitos a aquellos que, en su pesar, se han aislado de la vida" (Arthur R. Bassett, “Thou Shalt Not Kill,” Ensign, Aug. 1994, 27)

La esposa de un presidente de estaca, hasta donde les he conocido, suele ser alguien con un espíritu fuerte, sensible y sumamente espiritual. Con frecuencia les es fácil mirar las cosas desde una perspectiva eterna y valorar entonces la imponente trascendencia del convenio que han hecho en el templo, el cual le asegura a nuestra querida hermana García que, si persevera hasta el fin, podrá reencontrarse con el presidente en medio de una gloria y majestad que aún no conocemos (DyC 131:1-2) para heredar con su familia todo lo que les ha sido prometido. Pero todos somos seres humanos y es natural y comprensible que a veces perdamos de vista esta gloriosa perspectiva. En esos momentos, quisiera que no le falten a la hermana amistades en las que pueda apoyarse, personas que la quieran y le acepten como es y no sólo por ser la compañera y la esposa de este gran líder.

A la vez, espero que haya manos compasivas y amorosas que demuestren la comprensión superior que brinda el evangelio hacia quienes han perdido a un hijo, tal vez a un esposo en tan trágico accidente. Al hacerlo, con el corazón lleno de amor y libre de condena ("puros de corazón"), tal vez quieran recordar que el juicio es del Señor (ya que sólo él conoce el corazón de los hombres), quien poco antes de morir supo discernir a quienes le despreciaban a los pies de la cruz diciendo "perdónalos porque no saben lo que hacen", refiriéndose por supuesto a quienes en verdad no sabían lo que hacían. Pero ¿quién de nosotros lo puede saber de manera concreta? Sólo el Señor es quien puede juzgar tal diferencia, "mas a vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres" y "amar a vuestro prójimo como a vosotros mismos", porque "terrible cosa es caer en manos del Dios vivo" y "como queréis que los hombres hagan con vosotros, así haced vosotros con ellos".

Que el amor de Dios, expresado a través de los miembros de la Iglesia y protegido por convenios eternos, pueda cubrir con su manto el terrible dolor que este acontecimiento nos despierta y, confiando en nuestras promesas, podamos renovar, restaurar y elevar nuestra fe. Entonces tal vez entendamos porque el Espíritu Santo se ha hecho acreedor al nombre de el Consolador. Y también entenderemos porque el amor es mencionado en Galatas 5:22 como el primero de los frutos del Espíritu y porqué es explicado el fruto de la vida en la interpretación del sueño de Lehí como "el amor de Dios que se derrama ampliamente sobre el corazón de los hijos de los hombres;" y que es "por lo tanto más deseable que todas las cosas".

Que el Consolador pueda ejercer su divina influencia sobre nosotros. En el nombre de Cristo. Amén.
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miércoles, 4 de julio de 2001

La famosa Carta del Obispado Presidente

Nuestro hermano Melgarejo, de la hermosa tierra de Granada, tierra soñada por mí, nos escribe la siguiente pregunta, que ya he escuchado antes de diferentes maneras. Debido a que es ahora de interés común, publico mis comentarios al respecto, haciendo notar que no soy ninguna "voz oficial" y que son sólo eso, comentarios.

Hermano Melgarejo:
>hola me gusta mucho vuestra pagina web, pero he leido una carta dela >primera presidencia sobre que quitemos las paginas web que hablen de la >iglesia y que quede solo la pagina oficial.
>Me podeis aclarar algo sobre este asunto?
Un saludo

JPMarichal:
Por supuesto, y yo creo que publicaré pronto algún artículo al respecto. El revuelo que está causando en nuestros países latinos esta carta (del Obispado Presidente, y no de la Primera Presidencia, ¡en fin!) ya fue causado en Estados Unidos y Canadá hace varios meses, porque fue distribuída antes allá, de modo que todos los comentarios que pudieramos nosotros hacer ya fueron hechos allá y todos los malentendidos que podamos tener ya fueron también aclarados. Yo he leído muchos de estos comentarios y aclaraciones que se han hecho al respecto, los cuales han llegado incluso a las páginas de la prensa (ver por ejemplo, este artículo en MormonNews).
La carta dice en resumen que todos los sitios locales de barrio y estaca deben ser descontinuados; a fin de que la página oficial absorva todas las comunicaciones representativas de la Iglesia. Pasaba que cada barrio o estaca (especialmente en USA y Canadá) tenían sus propios sitios y cada quien los hacía como quería... y eran sitios "oficiales", o sea, hechos por un organismo oficial de la Iglesia, como son los barrios y estacas, de modo que terminaban siendo varias "voces" "oficiales" de la Iglesia. Obviamente, con el lanzamiento del sitio oficial, la Iglesia prefiere concentrar toda esta información de sus barrios y estacas en un solo sitio, y ser una sola voz, tener un sólo estilo, etc, etc.

Esto, pues está dirigido únicamente a los sitios que son oficiales o dirigidos por entidades oficiales de la Iglesia. No afecta, sin embargo, a los esfuerzos particulares y que están al márgen de la oficialidad de la Iglesia. Existen literalmente *miles* de sitios elaborados por Santos de los Ultimos Días para otros Santos de los Ultimos Días, cubriendo una variedad de temas necesarios como genealogía, orientación familiar, primaria, apoyo a otras organizaciones auxiliares, materiales para noches de hogar, fotos e información sobre templos, preparación misional, historia de la Iglesia, biografías de las autoridades, solución a problemas particulares de los santos, almacén familiar y un amplio etcétera. Los sitios son gratuitos en su mayoría y hay un número de sitios comerciales, o mixtos. Todos estos sitios NO son afectados por la resolución del obispado presidente, puesto que no son expresiones oficiales de la Iglesia sobre un particular.

Para facilitar la distinción, la mayoría de estos sitios pone visible una leyenda que dice, más o menos, "Este sitio no es patrocinado ni apoyado por la Iglesia de Jesucristo de los SUD, sin embargo trata de conformarse a las normas de la misma. Para visitar el sitio oficial de la Iglesia presione aquí (link al sitio oficial)". Desde el principio, se ha incluído una leyenda semejante al calce de todos los ejemplares del Ezine SUD y de todas las páginas del Proyecto SoyMormon.com. De esta manera la gente sabe que lo publicado en estos sitios no son expresiones oficiales de la Iglesia. Esto también facilita la libre discusión entre los miembros.

Como ejemplo de sitios particulares que no son afectados por la resolución del obispado presidente cabe destacar sitios de organizaciones no directamente vinculadas a la oficialidad de la Iglesia, pero de alguna manera relacionadas con la misma, como son los numerosos sitios de la Universidad Brigham Young (algunos de los cuales ya han sido reseñados en esta revista electrónica), el sitio de Deseret, el sitio de Church News, el sitio de Deseret News, el sitio de F.A.R.M.S. y, de manera especial, el sitio de LDSWorld.com. Este sitio de naturaleza comercial está relacionado con la Iglesia porque la compañía que lo hizo, MSTAR, es también la que hace el sitio oficial. Hay un trato de intercambio de contenido entre los dos sitios, sin embargo, LDSWorld es un sitio comercial y de índole particular, y a pesar de su contenido, no se verá nunca afectado por la resolución del obispado presidente precisamente por ser de índole particular y no estar presumiendo de oficialidad.

Otros sitios menos relacionados con la Iglesia y que no desaparecerán son: los numerosísimos sitios dedicados a la genealogía, comerciales o no; los sitios dedicados a brindar información sobre templos, áreas y misiones; las páginas personales de los SUD, las páginas donde se venden artículos para SUD (incluído el sitio de los fabricantes del vestido blanco Elisa, que es el que se distribuye a través de Deseret en nuestros templos), etc. Todos estos sitios brindan información muy valiosa y son un apoyo grande para la Iglesia. Así, el sitio oficial de la Iglesia para la genealogía, FamilySearch.org, tiene vínculos e intercambios de contenido hacia una cantidad enorme de los otros sitios genealógicos que existen en Internet, todos de índole particular y la mayoría creados por miembros de la Iglesia.

Para entender la libertad de que los miembros gozan de crear sitios particulares que hablan sobre la Iglesia hay que remitirse simplemente a la libertad editorial que desde hace mucho tiempo ya existe en otros medios. Existen muchos libros escritos por notables líderes y pensadores como Agrícol Lozano, Benjamín de Hoyos, Matthew Crowley, John Walsh, etc. Hay otros libros escritos por apóstoles, como "Mormon Doctrine", de Bruce R. McConkie, que no es una obra oficial, sino particular. También otras Autoridades Generales han publicado libros de índole particular en esta manera, basta darse una vuelta por Amazon (citamos como ejemplo "Conciudadanos de los Santos" y "Dignos de Confianza"). La Iglesia no proscribe estos libros. No pueden, por supuesto, ser usados como si fueran materiales oficiales en las clases, y todo maestro sabe que debe usar para sus clases 'los materiales y cursos oficiales aprobados por la Iglesia' (los misioneros por ejemplo, pueden leer 'Mormon Doctrine' pero no deben usarlo en sus charlas con investigadores). Pero puede usar liberalmente estos materiales para su estudio personal y familiar y nunca se le ha prohibido leerlos. Tampoco se prohibe publicarlos. La Iglesia puede y debe, sí, corregir y disciplinar como miembros a quienes publican apostasía, pero no sanciona la autoría o propiedad de estos libros, ni interviene en su publicación, cosas que, por otro lado, pertenecen a derechos del ámbito civil, más que al religioso.

Esta libertad, sin embargo, no es ilimitada. La Iglesia protege sus derechos de autor. La Iglesia permite citas más o menos breves de discursos y materiales, pero uno no puede ponerse a publicar discursos completos, libros completos o hacer uso de otros materiales especialmente protegidos por La Corporación del Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días o por Intellectual Reserve. Por lo general, la Iglesia no se preocupa demasiado sino cuando algún sitio excede los límites tolerables. Un sitio "anti" publicó hace un tiempo todo el Manual General de Instrucciones, completito, para criticarlo a su gusto. La Iglesia ejerció allí un derecho legal y moral a todas luces y el creador del sitio tuvo que retirar el manual de Internet. Este es el tipo de excesos que sí preocupan a la Iglesia, donde la libertad se convierte en franco libertinaje. Por lo demás, existen multitud de sitios "pro-SUD" que promueven la fe, brindan un sentido de comunidad a los SUD y facilitan la obra de la Iglesia en todo el mundo. Siempre que exista una clara distinción entre lo que es oficial o no, la Iglesia no se preocupa demasiado por la existencia de estos sitios que más bien favorecen la obra de Sión.

En la entrevista publicada hace unos días que hizo la autora del libro "Mormons on the Internet" (Mormones en Internet), LauraMaery Gold, al élder Jeffrey R. Holland, del quórum de los Doce Apóstoles, el élder Holland hizo el siguiente comentario, que muestra con claridad cuál es el punto de vista real de la Iglesia al respecto (cito sólo el fragmento relevante):

Pregunta: Los miembros de la comunidad SUD en línea [aquí la autora se está refiriendo a todos esos miles de sitios SUD no oficiales en Internet] regularmente se comunican con investigadores acerca de la Iglesia, y hay ya muchas, muchas instancias de gente que se une a la Iglesia a causa de los contactos que se originaron en Internet....

Respuesta: No sé que tengamos suficiente experiencia para saber mucho acerca de esto. Si está sucediendo, ¡es grandioso!. ¡Eso es maravilloso!. Queremos oir acerca de eso... (Mormons on the Internet 2000-2001, pág. 31).

Es decir, a la Iglesia no le estorba, sino le favorece, la existencia de sitios particulares pro-SUD en tanto que la distinción entre lo oficial y no oficial esté bien clara. El comunicado del Obispado Presidente está expresado en términos tales que puede verse con claridad que está dirigido únicamente a los sitios que se han expresado en el pasado de alguna manera como "voces oficiales" de la Iglesia o derivadas de sus entidades oficiales, voz que es la que la Iglesia está tratando de concentrar en su sitio oficial.
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