martes, 13 de marzo de 2001

Mucho más que mujeres: La Sociedad de Socorro

Mmmhh, parece que tengo que checar un poco mejor mis links. El último que les mandé ayer no tenía en realidad la historia de la Sociedad de Socorro, sino sólo material relacionado, así que hoy voy a platicarles un poco sobre esta organización y por qué es tan significativa su contribución para el mundo.

Origen de la Sociedad de Socorro


La Sociedad de Socorro fue organizada por el Profeta José Smith en Nauvoo, el 17 de marzo de 1842. La esposa del Profeta, Emma Smith, fue la primera presidenta de la organización. La organización fue cambiando de nombres a través del tiempo: primero fue la Sociedad Femenina de Socorro, luego, el 10 de octubre de 1892, se le llamó la Sociedad Nacional de Socorro para Mujeres.

Como sea, es trascendente saber que fue la primera sociedad femenina organizada en todo el mundo, un antecedente importante acerca de la lucha por los derechos de las mujeres, surgido por la revelación de Dios en la Iglesia de Jesucristo, en una época en donde el resto del mundo multiplicaba los obstáculos de las mujeres para desarrollarse. Es una muestra del interés que el Señor tiene por Sus hijas y también del papel que la Iglesia de Jesucristo ha sido llamada a desempeñar en estos últimos días.

El propósito de la Sociedad de Socorro


En el acta de la reunión original, el Profeta José Smith asentó que el objeto de la Sociedad sería velar por las necesidades de los pobres;buscar a las personas que necesitaran caridad y administrarles sus necesidades, y prestar ayuda en corregir la moralidad y fortalecer las virtudes de la comunidad. La sociedad debía estar compuesta por mujeres virtuosas y resueltas, decididas a depurar la iniquidad y a vencer dificultades.

El lema de la Sociedad es "la caridad nunca deja de ser". Este lema está tomado del pasaje de Moroni 7:46, que habla del amor. Cabe decir que entre los Santos de los Últimos Días la caridad no se concibe como el otorgamiento de limosnas. En el libro de Mormón, el profeta Moroni la define como "el amor puro de Cristo" y como un principio infinito: "pero la caridad es el amor puro de Cristo, y permanece para siempre; y a quien la posea en el postrer día le irá bien" (Moroni 7:47). El simple otorgamiento de dádivas no cubre todo lo que cubre el amor puro de Cristo en su aplicación.

Impacto de la Sociedad de Socorro


Al efectuarse la primera organización en Nauvoo, se nombró a un comité de dieciséis hermanas - cuatro de cada uno de los barrios que había - para visitar regularmente a las familias y estar pendientes de los afligidos y necesitados con el propósito de socorrerlos. Así fue como se inició la obra de las Maestras Visitantes en la Sociedad de Socorro (y ahora ni quién las pare). De 18 miembros que tenía en un inicio, la sociedad creció hasta 1,275 en dos años.

La Sociedad en nuestros días


No es necesario ser miembro de la Iglesia de Jesucristo para pertenecer o asistir a la Sociedad de Socorro. En 1972, la Sociedad tenía 715,071 hermanas, pero entre ellas 4,558 no eran miembros de la Iglesia. Antes se componía de todas las mujeres, pero en 1973 se indicó que se integraría sólo con las mujeres mayores de 18 años y casadas menores de 18, dejando al resto al cuidado de Mujeres Jóvenes y de la Primaria.

La sociedad ha derivado en toda una escuela de liderazgo. En el presente, además de los cursos dominicales sobre el evangelio y la familia se imparten entre semana cursos gratuitos de administración del hogar y economía doméstica, de artes manuales y de primeros auxilios, se habla sobre la formación de los hijos, se promueven programas internos de salud y educación, se hacen visitas a los hospitales, se cuida a los niños de otros. Todas las mujeres del mundo, miembros y no miembros de la Iglesia, están invitadas a participar.

Recuerdo con ternura que mi mamá, que no es miembro de la Iglesia, fue cuidada y alimentada durante unas dos semanas por la Sociedad después de su último trabajo de parto. Durante ese tiempo, las hermanas, amas de casa y con hijos ellas mismas, se turnaron para vigilar que mi madre no moviera un dedo en casa y pudiera reponerse en paz. ¡Cómo no he entonces de admirar la dedicación de las hermanas! Estoy seguro que no soy el único en quien la Sociedad de Socorro ha dejado recuerdos imborrables. Muchas de estas obras se convertirán en bendiciones para las mismas hermanas, bendiciones que sinceramente espero que les acompañen por toda la eternidad. Porque la caridad, que es el amor puro de Cristo, nunca deja de ser y es, de todos, el atributo que más nos aproxima y asemeja a Dios.
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sábado, 10 de marzo de 2001

Apuntes sobre el significado de la Pascua

En una ocasión compre un Nuevo Testamento en un tianguis. Eso dió lugar a que el comerciante me preguntara por qué creía que la Biblia era tan importante. Intenté hablar de la salvación, pero me dijo: "Nadie sabe con certeza esas cosas. Nadie sabe lo que hay después de la muerte".

Le pregunté entonces si creía en Jesucristo. Me dijo que sí. Le pregunté si sabía lo que le había sucedido a los tres días de su muerte. "Resucitó", respondió. "Entonces", concluí, "sí tenemos quien sepa lo que hay después de la muerte y pueda decírnoslo, por lo menos uno. Por eso me es tan importante este libro. Yo creo en un Señor vivo y creo que gracias a él, todos los hombres pueden regresar de la muerte".

Una estrella de oro
En 1969, durante uno de sus discursos, el Pte. Thomas S. Monson recordó a la madre de un combatiente, muerto en el mar durante la guerra. ¡Estaba tan orgullosa de la estrella azul que le ayudaba a recordarlo! "La estrella azul se quitó de su lugar consagrado en la ventana del frente de la casa. Fue reemplazada por una de oro. Una luz se fue de la vida de Mrs. Patton. Ella se hundió en la desesperación y profunda oscuridad.

Creo que la mayoría de nosotros hemos tenido alguna vez alguna experiencia como esta: "Con una oración en mi corazón, me aproximé al familiar camino a la casa de los Patton, preguntándome qué palabras de consuelo podrían salir de mis labios de muchacho. La puerta se abrió y Mrs. Patton me abrazó como lo haría con su propio hijo. El hogar se convirtió en una capilla mientras la afiligida madre y este inadecuado muchacho se arrodillaban en oración. Levantándonos de nuestras rodillas, Mrs. Patton contempló mis ojos y habló: 'Tom, yo no pertenezco a ninguna iglesia, pero tu sí. Dime, ¿vivirá Arthur de nuevo?'. "

¿Qué responderías, hermano? El Pte. Monson dijo que ahora, después de pasados muchos años de que le hiciero esa pregunta, le gustaría responderla de nuevo, porque suponía que de hecho se trataba de una pregunta universal. Enseñó: "El plan de la vida y la explicación de su curso eterno vienen a nosotros del Maestro del cielo y de la tierra, Jesucristo el Señor. Para entender el significado de la muerte, debemos apreciar el propósito de la vida".

Lo que fue para tí
Después de hablar un poco sobre el tema, el Pte. Monson se dirigió a Mrs. Patton como si la viera: "Mrs. Patton, no se torture al pensar en su muchacho en las profundidades del Pacífico, pensando cómo es que los propósitos de Dios pueden cumplirse. Recuerde las palabras del salmista: 'Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aún allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra' (Salmos 139:9-10).

Dios no le ha olvidado, Mrs. Patton. El envió a Su Unigénito Hijo al mundo para enseñarnos por el ejemplo como deberíamos vivir. Su Hijo murió sobre la cruz para redimir a toda la humanidad. Sus palabras a la pesarosa Martha y a Sus discípulos le traen consuelo hoy: 'Yo soy la resurrección, y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá; y cualquiera que crea en mí no morirá eternamente' (Jn. 11:25-26). 'En la casa de mi Padre muchas mansiones hay.. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis'.(Jn. 14:2-3).

"Mrs. Patton, los testimonios de Juan el Revelador y de Pablo el Apóstol también tienen significado para usted. Juan registró: 'Ví a los muertos, pequeños y grandes, de pie ante Dios; - y el mar entregó a los muertos que había en él' (Apocalipsis 20:12-13). Pablo declaró: 'Así como en Adán todos mueren, en Cristo todos serán vivificados' (1 Cor. 15:22).

Podemos saberlo
Jesus le invita, Mrs. Patton, 'Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar..." (Mt. 11:28) Tal conocimiento le sostendrá en su dolor. Nunca estará en la trágica situación del incrédulo que, habiendo perdido a su hijo, se le oyó decir mientras bajaba el ataúd a la madre tierra: 'Adiós, mi hijo. Adiós para siempre'. Más bien, con la cabeza levantada, con el coraje intacto, y con fe inquebrantable, puede levantar sus ojos al mirar las olas que rompen gentilmente en la costa del Pacífico azul y susurrar, 'Adiós, Arthur, mi precioso hijo. Adiós - hasta que nos encontremos de nuevo'.

Mrs. Patton, Dios nuestro Padre se acuerda de usted. A través de la oración sincera usted puede comunicarse con Él. Él, también, tuvo un Hijo que murió, aún Jesucristo el Señor. Él que es nuestro abogado con el Padre, el Príncipe de Paz, nuestro Salvador y Divino Redentor. Un día le veremos cara a cara.

En Su bendito nombre le declaro la verdad solemne y sagrada:Oh, Mrs. Patton, Arturo vive."

Un poco después de la transmisión de su mensaje, el Presidente Monson recibió una conmovedara carta de Mrs. Terese Patton, la madre de Arthur, que vivía en Pomona, California. Entre otras cosas, le dijo, 'No sé cómo agradecerle sus maravillosas y consoladoras palabras. Dios le bendiga siempre'.

¿Quién es en realidad Mrs. Patton?
Tú y yo, hermano, conocemos a Mrs. Patton. A veces le vemos en la vida de otros, a veces somos nosotros mismos, que al perder a nuestros seres queridos creemos que hemos perdido la vida. Que al abrir diariamente las páginas de las Escrituras y al platicar con Dios en oración podamos recordar a Jesucristo y dejar que las palabras de los profetas penetren a nuestro corazón. Es mi bendito ruego en el nombre de Jesucristo, Amén.
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