lunes, 28 de mayo de 2001

La canción del amor que redime

¿Quién no ha vibrado al escuchar la hermosa letra del himno "Soy un Hijo de Dios"? ¿Qué padre no ha relacionado esta letra con sus propios hijos, qué individuo no ha encontrado allí un sentido para su propia identidad?

Este himno fue compuesto por la hna. Naomí Ward Randall, en 1957, mientras servía en la Mesa General de la Primaria.

La hna. Randall falleció este 17 de Mayo de 2001, debido a su edad (92 años).

La hna. Randall nació en una granja rural del norte de Oden, Utah, el 5 de Octubre de 1908. Se casó con Earl A. Randall y sirvió nada menos que 27 años en la Organización Primaria a nivel general. Seis de esos años estuvo como Consejera a la Presidenta de la Organización.

¿Qué niño no porta con orgullo el anillo de HLJ? Esta fue otra de las contribuciones de la hna. Randall. (El anillo de HLJ -CTR en inglés- se otorga como reconocimiento a los logros de los pequeñines. Las siglas HLJ significan "Haz Lo Justo" y les sirven como recordatorio para tomar decisiones correctas dondequiera que se encuentren).

La hna. había recibido una asignación para escribir una canción nueva para una Conferencia General de la Primaria. La letra del himno vino entonces como respuesta a una oración de la hna. Randall, y como todos pueden apreciar, es gloriosa. La Primera Presidencia lo escuchó y agradó a todos tanto, que fue el primer himno de la Primaria que se incluyó en el himnario para los adultos.

La hna. Randall ha ido ahora a cantar para Dios una canción diferente y más elevada, la canción del amor que redime. Y pensé proponerles a ustedes, mis amigos lectores, unirnos en homenaje para cantar el himno "Soy un Hijo de Dios". Si quieres unirte haz click aquí para escuchar la música del himno en formato midi mientras sigues en voz alta la letra de este maravilloso himno. Espero que esto se pueda convertir en una memorable experiencia espiritual.

Haz click aquí para escuchar la música del himno












Soy un Hijo de Dios
Soy un hijo de Dios; El me envió aquí.
Me ha dado un hogar y padres buenos para mí.
Guíenme; enséñenme la senda a seguir
Para que algún día yo con El pueda vivir.

Soy un hijo de Dios; me deben ayudar
A entender Su voluntad; no puedo demorar.
Guíenme; enséñenme la senda a seguir
Para que algún día yo con El pueda vivir.

Soy un hijo de Dios; El me bendecirá.
Yo obedeceré Su ley; haré Su voluntad.
Guíenme; enséñenme la senda a seguir
Para que algún día yo con El pueda vivir.
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viernes, 25 de mayo de 2001

Los mormones y la poligamia

La poligamia es un tipo de organización familiar que ha sido practicado por varias organizaciones y culturas a través del tiempo. Para la mentalidad del hombre occidental, la poligamia resulta chocante, pero no así para la mentalidad oriental, más abierta, de quienes procede la Biblia. En la Biblia este tipo de organización familiar no sólo no es condenada, sino que en ocasiones es incluso alentada. Por ejemplo, varios de los profetas a quienes Dios confió para que fueran sus representantes tuvieron familias polígamas (Abraham, Jacob, David, Salomón).

El efecto de condenar mentalmente las relaciones polígamas tiene en parte su origen en la doctrina católica del celibato. Para los católicos, el celibato es un estado superior del ser en el cual se rechazan las pasiones carnales. Esta idea implica que el matrimonio es en sí la legalización tolerante de una pasión carnal. Se acepta, entonces, la relación matrimonial como un mal necesario (se entiende por ello que los niños pequeños "nacen en el pecado") y sólo ciertos hombres escapan a este estado de cosas a través de la renuncia a la familia.

Estas doctrinas reciben poco o ningún sustento en las Santas Escrituras. Dejando aparte la cuestión del celibato (baste citar 1 Tim. 4:1-3), en la Biblia las relaciones íntimas entre hombre y mujer son mencionadas como sagradas cuando son santificadas a través del matrimonio. Lejos de considerarlas un pecado, la Biblia parece sacralizarlas (Hebreos 13:4). Además, se hace a cada hombre responsable por sus propios pecados y no por los de sus padres (Deuteronomio 24:16) y se indica que los niños pequeños nacen libres de pecado (Mateo 18:3).

La poligamia, sin embargo, no tiene la sexualidad como único fundamento, nisiquiera como el principal. Lejos de ello, está con frecuencia relacionada con elementos demográficos o incluso económicos. Debido en parte a la variabilidad de estos elementos, la permanencia de la poligamia como modelo familiar es oscilante a través de la historia en general, apareciendo sólo cuando se le necesita.

Tal vez la mejor explicación de por qué Dios ha permitido la poligamia en determinados tiempos se encuentre en el Libro de Mormón. El profeta Jacob, en un discurso que condena la lujuria como motivación para el matrimonio, menciona lo siguiente:

"Por tanto, hermanos míos, oídme y escuchad la palabra del Señor: pues entre vosotros ningún hombre tendrá sino una esposa; y concubina no tendrá ninguna...

"Porque si yo quiero levantar posteridad para mí, dice el Señor de los Ejércitos, lo mandaré a mi pueblo; de lo contrario, mi pueblo obedecerá estas cosas" (Jacob 2:27,30)

De este pasaje se desprende que:

La poligamia es permitida sólo cuando Dios mismo la autoriza. Sólo El puede mandar que exista y sólo Él puede retirar ese permiso. Cuando existe tiene el propósito de "levantarle posteridad", es decir, que tiene al menos un motivo demográfico.
La pasión no debe ser la base para la relación matrimonial, sino que debe ser el resultado del conjunto integral de varias aspiraciones. En el caso citado, al pueblo de la época de Jacob le fue prohibido practicar la poligamia debido a su lujuria, pues se les dijo "habéis quebrantado los corazones de vuestras tiernas esposas y perdido la confianza de vuestros hijos por causa de los malos ejemplos que les habéis dado; y los sollozos de sus corazones acienden a Dios contra vosotros" (Jacob 2:35).
Cuando la pasión domina las relaciones polígamas, se convierte en una abominación para Dios y El retira el permiso necesario. Entonces la poligamia, por no estar aprobada por Dios, deja de ser una relación sagrada y se convierte en adulterio. Un caso típico de esta deformación está ejemplificado en la historia de David y Betsabé.
En los últimos días, junto con la restauración de la Iglesia se restauró también la ley del matrimonio plural. Se dió autorización a los primeros santos de los últimos días de establecer familias polígamas, probablemente por un motivo similar al mencionado por Jacob. Pero quienes aceptaran esta ley debían ser personas virtuosas, respetuosas de la mujer, solventes, responsables. Es interesante hacer notar que muchas familias polígamas se establecieron por causas tan nobles como lo era la protección de la mujer: en los casos en que una anciana quedaba viuda era frecuente que un varón con posibilidades la desposara con el fin único de ampararla aunque no tuviera mayor relación con ella. Esto sucedió con Brigham Young y con muchos otros, y es una muestra de la santidad con que era considerado el matrimonio plural.

No fue fácil para nadie lograr esta adaptación, pero quienes la lograron aceptaron esta ley como la voluntad de Dios para ellos y estuvieron dispuestos a enfrentar primero prejuicios y luego cárcel por esta razón. Sin embargo, a pesar de la oposición de quienes no comprendían sus motivos, resistieron hasta que, como explica la escritura de Jacob, Dios mismo considerase prudente retirarla, lo que sucedió finalmente en 1890. A partir de esa fecha, los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días no sólo no practican la poligamía sino que la consideran como adulterio, por no contar con la aprobación del Señor. No se trata de un cambio en la doctrina, sino de la aplicación de la escritura citada de Jacob, en donde se explica que sólo el Señor puede aprobar o desaprobar este tipo de organización familiar.

Sin embargo, en meses recientes, ha surgido una corriente que procura relacionar a las organizaciones que practican la poligamia con el mormonismo. Dado que los mormones (miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días) no practican la poligamia desde 1890, tales noticias quedan fuera de lugar y quienes creen que los mormones son polígamos están completamente desactualizados, aunque sea tan sólo por 111 años. No es más que normal que la Iglesia de Jesucristo rechace esta tendencia equívoca de los medios de comunicación de relacionar a los mormones con la poligamia.

 

Comunicado de prensa sobre la Poligamia

Este 17 de Mayo del 2001, el siguiente comunicado de prensa ha sido girado a los medios de comunicación por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días:

"Los términos Mormón fundamentalista y grupo disidente mormón son usados de manera regular, aunque inadecuada, por algunos medios de noticias para describir individuos u organizaciones que practican la poligamia. Tal uso de estos términos es incorrecto, ya que implica que el individuo o la organización descritas está afiliado en alguna manera con "los mormones" o "La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días".

"El término Mormón es un apodo que se aplica exclusivamente a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días y a sus miembros (ver The Associated Press Stylebook). No es adecuado aplicarlo a ninguna otra persona u organización.

"Los poligamistas y las organizaciones poligamistas que ocasionalmente aparecen en las noticias no son ramas disidentes de la Iglesia. No tienen afiliación alguna con la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. Ya que aquellos que practican la poligamia hoy no son "mormones", una manera más apropiada y menos equívoca de describirles en los medios sería poligamista o secta polígama o iglesia polígama o grupo polígamo o movimiento polígamo, etc. "

Fuente: Comunicado de Prensa en el Sitio Oficial de la Iglesia
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domingo, 13 de mayo de 2001

Lo que sabemos sobre Juan el Bautista

Poniéndose en su piel
Cuando Walter Thomsen se dio cuenta de que estaría representando a Juan el Bautista en una producción de 1976, decidió estudiar la vida de Juan. “Nuestro director nos había pedido conocer realmente a los personajes que estábamos representando. Todo lo que sabía sobre Juan el Bautista era que había salido por el desierto predicando el arrepentimiento. Bautizó al Salvador y apareció a José Smith y a Oliverio Cowdery en los últimos días. Es realmente todo lo que sabía acerca de él. Despues de estudiar sobre él este año, llegó a significar mucho para mí. ¿Pueden imaginar ser el precursor del Salvador, venir a este mundo y prepararlo para la venida de Cristo y entonces estar realmente con él mientras estuvo sobre la tierra - predicando y conversando con él?
"He comprendido lo que el Salvador quiso dar a entender cuando dijo: 'Entre los nacidos de mujer no se ha levantado uno más grande que Juan el Bautista: aunque el que es el menor en el reino de los cielos es mayor que él’ ” (Matt. 11:11.)
- Jeane Woolfenden, “Songs Sung Backstage and in Balconies,” New Era, Feb. 1977, 27

Predicho por profetas
Siendo tan importante, el servicio que Juan haría fue profetizado desde cientos de años antes por profetas como Lehi (1 Ne. 10:7-10), Nefi (1 Nefi 11:27; 2 Nefi 31:4-18) e Isaías (Isaías 40:3).

Fue preparado desde niño
Su nacimiento y su nombre fue revelado a sus padres en circunstancias extraordinarias, dentro de los muros del templo mismo (Lucas 1:5-25). Mientras estaba embarazada su madre, Juan saltó en el vientre cuando sintió cerca la presencia del Salvador (Lc. 1:39-41). El libro de Doctrina y Convenios informa que Juan "fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre", además "cuando tenía ocho días de edad, el ángel de Dios lo ordenó para este poder", es decir, el poder de preparar la vía delante de Jesucristo para que el mundo pudiera recibirlo (DyC 84:27-28).

La vida de Juan no debe haber sido fácil. Sabemos que, debido al cruel edicto de Herodes para matar a todos los niños pequeños, su madre escapó con él y vivió durante mucho tiempo en el desierto, alimentado con langostas y miel silvestre, hasta que Dios le llamó para que comenzara a predicar y a preparar el corazón de la gente para que pudieran reconocer al Salvador cuando le vieran. El padre de Juan fue un justo poseedor del sacerdocio y un hombre valiente. Cuando rehusó revelar el escondite al que había mandado a su familia, y mientras oficiaba en el templo, murió asesinado por orden de Herodes entre el templo y el altar.

Bautizó al Salvador
El bautismo no era algo nuevo ni desconocido para los judíos. Se practicaba desde Adán (Moisés 6:64-68) y había sido practicado en la época de Moisés (1 Cor. 10:2). Cualquiera pudo haber bautizado a Jesucristo, pero el se trasladó desde Nazaret hasta Betábara para ser bautizado específicamente por Juan, porque le reconocía como el único que realmente tenía la autoridad para hacerlo. Resulta interesante observar sobre un mapa que la distancia entre estos dos puntos abarca casi todo lo largo del Jordán, una enorme distancia difícil y llena de montañas (se supone que Betábara se encontraba a la altura de Jericó). Viendo el mapa uno se da cuenta de que Jesús tenía una poderosa razón para acudir a Juan y a nadie más para su bautismo. Juan era el único legítimamente autorizado y Jesús lo sabía.

Preparó discípulos para Cristo
Juan testificó de Cristo antes de bautizarlo, en su bautismo y después de él. Envió grupos de sus discípulos al Salvador para que lo reconocieran; procuraba que la gente tuviera un testimonio por sí misma y no sólo por lo que él les decía. Tan bien realizó Juan su labor de preparar a la gente delante de Cristo que al menos dos de los primeros apóstoles a los que llamó Jesucristo fueron escogidos entre los discípulos que había tenido Juan (Jn 1:35-42).

Fue un hombre de valor
Juan fue un hombre que no apreciaba ni su propia vida cuando se trataba de decir la verdad. Era audaz, a tal punto que no vaciló en denunciar públicamente la conducta incestuosa del propio Herodes, que había tomado por mujer a Herodías, la esposa de su hermano Felipe. Esta audacia le ganó la cárcel, pero Herodes no se atrevió a dañar a Juan porque sabía que contaba con muchos discípulos y simpatizantes. Sin embargo, le asesinó finalmente a causa de una bien urdida trampa de Herodías, quien le odiaba a muerte.

El profeta más grande
Jesús rindió tributo a Juan el Bautista como su precursor, como buen poseedor del sacerdocio y como la única persona autorizada para bautizarle al decir que Juan era el profeta más grande que se había levantado hasta el momento. Jesús mismo reconoció su autoridad y no comenzó a predicar públicamente sino hasta que Juan ya no pudo hacerlo por sí mismo (Mt. 4:12,17).

Un ángel de los últimos días
"Así, Juan murió como un mártir, como muchos de los siervos del Señor. Casi 800 años después el apareció a José Smith y a Oliverio Cowdery como un ser resucitado, puso sus manos en sus cabezas y les ordenó al Sacerdocio Aarónico. Tuvo que ser un ser resucitado para hacerlo, porque los espíritus no pueden imponer las manos en los mortales (Ver D&C 129; ver también Enseñanzas del Profeta José Smith, p. 191 de la versión en inglés.) Alguna vez, entre su muerte a los 32 años y su aparición al Profeta José Smith el 15 de Mayo de 1829, Juan resucitó, quizás poco después de la resurrección de Jesús mismo (ver D&C 133:55.)

"José Smith narra su ordenación por Juan el Bautista:

"Mientras en esto nos hallábamos, orando e implorando al Señor, descendió un mensajero del cielo en una nube de luz y, habiendo puesto las manos sobre nosotro, nos ordenó, diciendo:
"Sobre vosotros, mis consiervos, en el nombre del Mesías, confiero el sacerdocio de Aarón, el cual tiene las llaves del ministerio de ángeles, y del evangelio de arrepentimiento, y del bautismo por inmersión para la remisión de los pecados; y este sacerdocio nunca más será quitado de la tierra, hasta que los hijos de Leví de nuevo ofrezcan al Señor un sacrificio en rectitud".
"...dijo que se llamaba Juan, el mismo que es conocido como Juan el Bautista en el Nuevo Testamento, y que obraba bajo la dirección de Pedro, Santiago y Juan." (José Smith—Historia 1:68–72.)
"Cada vez que un hombre jóven bendice o distribuye el sacramento de la Cena del Señor o lleva a cabo un bautismo para la remisión de pecados, puede literalmente trazar su autoridad hacia atrás en el sacerdocio hasta el día en que Juan el Bautista ordenó al Profeta José Smith y a Oliverio Cowdery".
- Robert J. Matthews, “ ‘There Is Not a Greater Prophet’: The Ministry of John the Baptist,” Ensign, Jan. 1991, 17
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viernes, 11 de mayo de 2001

La Oposición de los Judíos al Bautismo por sus muertos

Algunas de las noticias que he encontrado son muy útiles en la formación de criterios. Creo que esta es una de ellas: Recientemente, un genealogista de Salt Lake City halló 200 nombres de judíos famosos en los registros de bautismos vicarios de la Iglesia. Esto contravenía un acuerdo que se había hecho en 1995 con organizaciones judías, así que levantó controversia y la Iglesia, por supuesto, removerá los 200 nombres, y también aquellos otros que sean necesarios, en un nuevo acuerdo con el centro Simon Wiesenthal, de Los Angeles. Además, la Iglesia se ha puesto a buscar nuevas maneras de filtrar los nombres de judíos en sus registros.

Entre los 200 nombres, sorpréndanse, se incluía a Sigmund Freud; David Ben-Gurion, el 1º primer ministro de Israel, y parientes de Anna Frank, la niña que se hizo tristemente famosa al escribir su propio diario durante el holocausto.

Este tipo de acuerdos pueden afectar cientos de miles de nombres, y el suceso resulta interesante porque muestra el tipo de respeto que la Iglesia tiene hacia otras religiones, pero también la oposición de otras religiones hacia algunas prácticas de la Iglesia. Un análisis imparcial siempre escucha a las dos partes. Para entender bien esta oposición y mostrarse respetuosos y razonables, se hace necesario comprender el punto de vista de los judíos.

El punto de vista judío
Hay muy poca gente sobre la tierra tan allegada a su religión como el pueblo judío. Para ellos, la religión es su vida misma, en todos sus aspectos. Debemos entender también que ellos no creen en Jesucristo y en la salvación que de ello resulta; tampoco practican el bautismo. Por lo mismo, para ellos resulta sin sentido, y hasta ofensivo, que se bautice a sus muertos con la esperanza de una salvación en Cristo. Aaron Breitbart, del Centro Wiesenthal explica que "esta gente ha nacido judía, han vivido judíos y mucho de ellos han muerto porque eran judíos. No escogieron ser bautizados como mormones en vida y no hay razón para que sean bautizados vicariamente en la muerte". Trata uno de ponerse en su lugar, y si bien es razonable, también puede uno sentir su fuerte oposición en la interpretación que se le da a hechos históricos: "Durante las cruzadas, a la gente judía se le daba a escoger entre el bautismo y la muerte. Mientras que muchos escogieron la muerte, muchos de ellos no tuvieron elección. Fueron bautizados en contra de su voluntad. Aunque esto ocurrió en la edad media, aún nos golpea el estómago".

El punto de vista SUD
Por otra parte, los Santos de los Ultimos Días se ciñen a las Escrituras de la Biblian que indican, como dijo Jesús a Nicodemo, que "el que no naciere de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios" (Juan 3:5). Si bien los SUD respetan las creencias ajenas y no procuran forzar a nadie a bautizarse, su doctrina toma en consideración que muchas personas no pudieron o no quisieron bautizarse en esta vida sólo porque no conocieron el evangelio en su plenitud. También creen que después de esta vida, se les predica el evangelio a estas personas. Por lo tanto, y en apego con las enseñanzas de la Biblia que hablan acerca de esta práctica, los SUD se bautizan vicariamente en sus templos a favor de las personas que no se han bautizado en esta vida, con la creencia de que los muertos, en el mundo espiritual, pueden aceptar o rechazar este bautismo que se ha hecho en su favor. Es decir, no "fuerzan" a los muertos a aceptar este bautismo y el sólo hecho de hacer un bautismo vicario no significa que la otra persona sea ahora miembro de la Iglesia, pues, de acuerdo con su doctrina aún falta que la otra persona acepte en el mundo espiritual la obra que se ha hecho en su favor y el bautismo sólo se ha puesto a su disposición para cuando quiera aceptarlo.

El interés que tienen los SUD por el pueblo judío se incrementa porque ellos mismos se consideran, como los judíos, parte de la casa de Israel, y herederos de las mismas promesas, algunas de las cuales se extienden a los nativos de América, según el registro que se conserva en el Libro de Mormón. Como cristianos, los Santos de los Ultimos Días consideran sus creencias como una extensión de las de los judíos, a las que se agrega la creencia en el Mesías que vino, que realizó una obra salvadora por toda la humanidad y que ha de regresar en estos últimos días. Este interés ha llevado a muchos SUD a presentar ante el templo, para su bautismo vicario, los nombres de muchos judíos prominentes y famosos, a fin de poner a su disposición las bendiciones del evangelio para cuando quieran y si es que quieren aceptarlas. Pero esta disposición no ha sido correctamente entendida por el mundo en general, y ha molestado a los judíos en tal forma que la Iglesia llegó a acuerdos con organizaciones judías en 1995, en el sentido de remover los nombres de muchos judíos de sus registros. Mantener este acuerdo es, sin embargo, algo difícil, pues en sus registros la Iglesia no hace ninguna anotación de raza o credo e inevitablemente se le "cuelan" muchos nombres, por lo que ahora se está trabajando en la búsqueda de un nuevo sistema de filtrado que haga más fácil diferenciar los nombres de quienes son judíos.

¡Pero yo tengo un familiar judío!...

La noticia anterior no debe preocupar a quienes realizan la obra del templo en favor de sus propios familiares fallecidos. El problema en realidad se presentó cuando algunos SUD presentaron ante el templo sin permiso nombres de judíos célebres que no eran familiares suyos. No hay ningún problema cuando el bautismo se realiza por ancestros o familiares directos, o cuando se cuenta con el permiso escrito de los familiares directos de la familia fallecida. Esto hará posible el avance de la obra para la mayoría de los Santos de los Ultimos Días. Los SUD que no estén en estas posibilidades harán bien en recordar la promesa bíblica de que vendrá el día en que todo mundo, incluso los judíos, reconocerán a Cristo como el Salvador; cosa que puede darse en cualquier momento en este mundo que está cambiando con una rapidez vertiginosa, así como ya se han dado muchos milagros semejantes en los últimos años (i.e., la caída del muro de Berlín, la apertura misional de Rusia). A quienes sientan la necesidad de predicar el evangelio a un judío, les recomiendo primero la lectura cuidadosa del libro "Conciudadanos de los Santos", de Hartman Rector, Jr., donde un judío cuenta la historia de su conversión, con muchos detalles interesantes sobre cómo el mensaje del evangelio afectó su cultura y cuáles fueron los aspectos y conceptos del evangelio que más contribuyeron a su conversión.
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