La poligamia es un tipo de organización familiar que ha sido practicado por varias organizaciones y culturas a través del tiempo. Para la mentalidad del hombre occidental, la poligamia resulta chocante, pero no así para la mentalidad oriental, más abierta, de quienes procede la Biblia. En la Biblia este tipo de organización familiar no sólo no es condenada, sino que en ocasiones es incluso alentada. Por ejemplo, varios de los profetas a quienes Dios confió para que fueran sus representantes tuvieron familias polígamas (Abraham, Jacob, David, Salomón).
El efecto de condenar mentalmente las relaciones polígamas tiene en parte su origen en la doctrina católica del celibato. Para los católicos, el celibato es un estado superior del ser en el cual se rechazan las pasiones carnales. Esta idea implica que el matrimonio es en sí la legalización tolerante de una pasión carnal. Se acepta, entonces, la relación matrimonial como un mal necesario (se entiende por ello que los niños pequeños "nacen en el pecado") y sólo ciertos hombres escapan a este estado de cosas a través de la renuncia a la familia.
Estas doctrinas reciben poco o ningún sustento en las Santas Escrituras. Dejando aparte la cuestión del celibato (baste citar 1 Tim. 4:1-3), en la Biblia las relaciones íntimas entre hombre y mujer son mencionadas como sagradas cuando son santificadas a través del matrimonio. Lejos de considerarlas un pecado, la Biblia parece sacralizarlas (Hebreos 13:4). Además, se hace a cada hombre responsable por sus propios pecados y no por los de sus padres (Deuteronomio 24:16) y se indica que los niños pequeños nacen libres de pecado (Mateo 18:3).
La poligamia, sin embargo, no tiene la sexualidad como único fundamento, nisiquiera como el principal. Lejos de ello, está con frecuencia relacionada con elementos demográficos o incluso económicos. Debido en parte a la variabilidad de estos elementos, la permanencia de la poligamia como modelo familiar es oscilante a través de la historia en general, apareciendo sólo cuando se le necesita.
Tal vez la mejor explicación de por qué Dios ha permitido la poligamia en determinados tiempos se encuentre en el Libro de Mormón. El profeta Jacob, en un discurso que condena la lujuria como motivación para el matrimonio, menciona lo siguiente:
"Por tanto, hermanos míos, oídme y escuchad la palabra del Señor: pues entre vosotros ningún hombre tendrá sino una esposa; y concubina no tendrá ninguna...
"Porque si yo quiero levantar posteridad para mí, dice el Señor de los Ejércitos, lo mandaré a mi pueblo; de lo contrario, mi pueblo obedecerá estas cosas" (Jacob 2:27,30)
De este pasaje se desprende que:
La poligamia es permitida sólo cuando Dios mismo la autoriza. Sólo El puede mandar que exista y sólo Él puede retirar ese permiso. Cuando existe tiene el propósito de "levantarle posteridad", es decir, que tiene al menos un motivo demográfico.
La pasión no debe ser la base para la relación matrimonial, sino que debe ser el resultado del conjunto integral de varias aspiraciones. En el caso citado, al pueblo de la época de Jacob le fue prohibido practicar la poligamia debido a su lujuria, pues se les dijo "habéis quebrantado los corazones de vuestras tiernas esposas y perdido la confianza de vuestros hijos por causa de los malos ejemplos que les habéis dado; y los sollozos de sus corazones acienden a Dios contra vosotros" (Jacob 2:35).
Cuando la pasión domina las relaciones polígamas, se convierte en una abominación para Dios y El retira el permiso necesario. Entonces la poligamia, por no estar aprobada por Dios, deja de ser una relación sagrada y se convierte en adulterio. Un caso típico de esta deformación está ejemplificado en la historia de David y Betsabé.
En los últimos días, junto con la restauración de la Iglesia se restauró también la ley del matrimonio plural. Se dió autorización a los primeros santos de los últimos días de establecer familias polígamas, probablemente por un motivo similar al mencionado por Jacob. Pero quienes aceptaran esta ley debían ser personas virtuosas, respetuosas de la mujer, solventes, responsables. Es interesante hacer notar que muchas familias polígamas se establecieron por causas tan nobles como lo era la protección de la mujer: en los casos en que una anciana quedaba viuda era frecuente que un varón con posibilidades la desposara con el fin único de ampararla aunque no tuviera mayor relación con ella. Esto sucedió con Brigham Young y con muchos otros, y es una muestra de la santidad con que era considerado el matrimonio plural.
No fue fácil para nadie lograr esta adaptación, pero quienes la lograron aceptaron esta ley como la voluntad de Dios para ellos y estuvieron dispuestos a enfrentar primero prejuicios y luego cárcel por esta razón. Sin embargo, a pesar de la oposición de quienes no comprendían sus motivos, resistieron hasta que, como explica la escritura de Jacob, Dios mismo considerase prudente retirarla, lo que sucedió finalmente en 1890. A partir de esa fecha, los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días no sólo no practican la poligamía sino que la consideran como adulterio, por no contar con la aprobación del Señor. No se trata de un cambio en la doctrina, sino de la aplicación de la escritura citada de Jacob, en donde se explica que sólo el Señor puede aprobar o desaprobar este tipo de organización familiar.
Sin embargo, en meses recientes, ha surgido una corriente que procura relacionar a las organizaciones que practican la poligamia con el mormonismo. Dado que los mormones (miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días) no practican la poligamia desde 1890, tales noticias quedan fuera de lugar y quienes creen que los mormones son polígamos están completamente desactualizados, aunque sea tan sólo por 111 años. No es más que normal que la Iglesia de Jesucristo rechace esta tendencia equívoca de los medios de comunicación de relacionar a los mormones con la poligamia.
Comunicado de prensa sobre la Poligamia
Este 17 de Mayo del 2001, el siguiente comunicado de prensa ha sido girado a los medios de comunicación por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días:
"Los términos Mormón fundamentalista y grupo disidente mormón son usados de manera regular, aunque inadecuada, por algunos medios de noticias para describir individuos u organizaciones que practican la poligamia. Tal uso de estos términos es incorrecto, ya que implica que el individuo o la organización descritas está afiliado en alguna manera con "los mormones" o "La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días".
"El término Mormón es un apodo que se aplica exclusivamente a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días y a sus miembros (ver The Associated Press Stylebook). No es adecuado aplicarlo a ninguna otra persona u organización.
"Los poligamistas y las organizaciones poligamistas que ocasionalmente aparecen en las noticias no son ramas disidentes de la Iglesia. No tienen afiliación alguna con la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. Ya que aquellos que practican la poligamia hoy no son "mormones", una manera más apropiada y menos equívoca de describirles en los medios sería poligamista o secta polígama o iglesia polígama o grupo polígamo o movimiento polígamo, etc. "
Fuente: Comunicado de Prensa en el Sitio Oficial de la Iglesia
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