[caption id="" align="alignright" width="300" caption="Hormigas rojas. Estas son canadienses. La foto es de Wikipedia."]
Las hormigas, como las abejas, se agrupan formando sociedades sumamente organizadas. Existe entre ellas una división del trabajo, y cada hormiga cumple con fervor su función biológica asignada. Cuando una hormiga descubre un banco de alimento, lo comunica a otras rozando sus antenas y ésta lo comunica a otras más. La primera hormiga deja un rastro de olor, que otra hormiga sigue dejando a la vez el suyo. De esta manera se forman las "filas" de hormigas que tan frecuentemente observamos en nuestros hermosos patios :). Jamás me imaginé que las hormigas tuvieran también un sentido del propio valor y de la individualidad y fue muy impactante para mí lo que me sucedió al comprobarlo.
En una ocasión me hallaba trabajando en el patio de mi mamá, y entre los materiales que usaba para mi trabajo, llevaba un frasco de thiner. Al cruzar por el patio observé, sobre la tierra seca, una larga fila de hormigas, llevando trocitos de hojas a su cueva. Pensando en que las hormigas se guían siguiendo el olor de sus predecesoras, se me ocurrió una travesura cruel. Derramé un poco de thiner sobre el camino de las hormigas. El thiner tiene un olor fuerte y pronto las hormigas, al llegar a la gran mancha de thiner sobre la tierra, se detuvieron confusas. En solo un momento, las hormigas que estaban del otro lado de la mancha habían llegado a su hormiguero, mientras que las demás se agolpaban frente a la mancha y abandonaban sus hojas sin saber que hacer.
Continué con mis tareas y de vez en cuando echaba un vistazo al manchón sobre la tierra. Cada vez, encontraba más y más hormigas agolpadas frente a la mancha, en una actitud de completo desorden y confusión. Junto a ellas, comenzó a formarse un montón de pedacitos de hoja abandonados.
De pronto, hubo algo que llamó mi atención y me obligó a detenerme a observarlas más cuidadosamente. Había unas pocas hormigas, unas cinco, que estaban haciendo algo muy extraño. Cada una por separado, sin haberse puesto de acuerdo, desde donde se encontraran, trataban de abrirse paso entre las otras hormigas, con sumo vigor, para llegar a la mancha.
Cada una, cuando llegó, "observó" la mancha con cuidado y "analizó" la situación. Algunas se aventuraron a cruzarla de frente, pero se regresaron a los pocos pasos, probablemente porque el olor del thiner era más concentrado hacia el centro. Unas dos más siguieron la ribera de la mancha para rodearla. De ellas, una llegó más rápidamente al otro extremo y encontró el rastro de olor situado al otro lado de la mancha de thiner. Entonces, para mi sorpresa, cruzó directamente por en medio de la mancha de thiner, resistiendo el fuerte olor, hasta llegar al conjunto de hormigas agolpadas, localizó a una y comenzó a frotar con ella fuertemente sus antenas. La hormiga contactada pareció cambiar de actitud, como si despertará de un letargo, se activó y se dedicó frenéticamente a frotar sus antenas con cuanta hormiga encontrara a su paso. Tan pronto una hormiga recibía el mensaje, salía de su pasividad y lo transmitía a todas las demás.
Por su parte, otras dos hormigas habían logrado también rodear la mancha y, de la misma manera que la primera, encontraron el rastro de olor y luego cruzaron la mancha por enmedio hasta llegar a la ahora emocionada multitud. Al seguir el rastro de la primera, dejaron también su propio rastro de olor por enmedio de la mancha, el cual era cada vez más perceptible para todas. Pronto se restableció el rastro con suficiente claridad y en breve la fila de hormigas se abalanzó con determinación, cargando de nuevo sus hojas, a través de la mancha.
La actitud de esas pocas hormigas había cambiado la historia, al menos a pequeña escala. Cuando regresé a casa, después de mis tareas, me repetí una y otra vez estra frase, cual si fuera un susurro dentro de mi mente: "El líder no es el que se contagia con la actitud de los demás frente al problema, sino el que mira por encima de ello y se atreve a encarar el problema de otra manera y con una actitud diferente". El pequeño grupo de hormigas con iniciativa no sólo había logrado encontrar el rastro de olor para sí mismas, a pesar del fracaso de los primeros intentos, sino que habían pasado por en medio de la mancha, soportando la incomodidad, para establecer un nuevo rastro de olor y lo habían comunicado a sus compañeras. Sólo entonces habían logrado cambiar la actitud de las demás.
Preguntas para Nosotros
- ¿Cómo se aplica la lección de las hormigas a nosotros como miembros comunes en cada uno de nuestros barrios?
- ¿Nos contagiamos con la actitud de otras personas? ¿Somo parte de la crítica, la intoleracia, el chisme, la falta de perdón y otros males?
- ¿Cómo se aplica esta lección a nosotros en nuestras familias?
- ¿Qué podemos hacer para convertirnos en aquellos que miran por encima de los problemas y de la actitud de los demás para intentar diversas soluciones a nuestras propias "manchas"?
- ¿Qué fue lo que hicieron las hormigas pioneras cuando fracasaron sus primeros intentos? ¿Por qué?
- ¿Por qué regresaron cuando pudieron haber aprovechado el hallazgo del rastro de olor para sí mismas?
- ¿Cómo podemos usar la lección de este relato para mejorar nuestro desempeño en nuestros llamamientos, en nuestra enseñanza y en la obra misional? ¿Qué tiene que ver con cada aspecto?
- ¿De cuantas diferentes maneras las hormigas que restablecieron el rastro imitaron la misión y la manera de proceder de nuestro Salvador Jesucristo? ¿Qué podemos hacer los que hemos tomado sobre nosotros el nombre de Cristo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario